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Estimulando desde el corazón

Psicología

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Estimulando desde el corazón

Desde los primeros meses de gestación, el cerebro se encuentra en constante conexión con el cuerpo, ya que todas las emociones, sensaciones y pensamientos, si bien sabemos, están altamente vinculadas con la mente, pero a su vez, también lo están con el cuerpo. Es por esto que grandes autores del desarrollo afirman que el aprendizaje se encuentra tanto en la cabeza como en el cuerpo. Hasta los cinco años aproximadamente el niño es capaz de percibir el mundo que lo rodea por medio de sensaciones, estímulos de luz y sonidos, sentir texturas, probar sabores y perseguir objetos o animales que son de gran interés, aunque para nosotros como adultos sea algo desagradable.

Es importante como padres “dejar ser” a los niños, sin dejar de lado hábitos y normas, ser coherentes con un estilo de formación, y no competir o atormentarse con ideas como: “mi hijo aún no habla”, “no camina aún”, “no sabe los numero o vocales” o peor, “el de mi amiga ya lee y escribe y el mío no”. Los niños necesitan desarrollarse en un ambiente que les brinde la posibilidad de realizar todas las conexiones cerebrales combinando ambos hemisferios, ya que, generalmente el cerebro suele asignar tareas a un hemisferio específico, actuando unilateralmente, recibiendo datos, pero no procesándolos, lo que puede generar bloqueos mentales. A los niños le gustan los retos, competir, sentirse que alcanzaron sus pequeños logros, todo esto desde una buena organización y disciplina, muy a su gusto o motivación.

Es por esto, que el realizar actividades de: trepar, correr, combinar con un poco de gimnasia cerebral (ejercicios físicos y mentales alternados), puede ayudar y preparar al niño a etapas LOS NIÑOS NECESITAN DESARROLLARSE EN UN AMBIENTE QUE LES BRINDE LA POSIBILIDAD DE REALIZAR TODAS LAS CONEXIONES CEREBRALES COMBINANDO AMBOS HEMISFERIOS Estimulando desde el corazón Hasta los cinco años aproximadamente el niño es capaz de percibir el mundo que lo rodea por medio de sensaciones. Posteriores para un mayor aprendizaje. El familiarizarlos con texturas sin temor a ensuciarse, ruidos a distintos decibeles saludables, dar vueltas o trepar de forma segura en suspensores, ayuda en muchas destrezas que les servirán más adelante como apoyo en sus procesos de aprendizaje (coordinación visomotora, motricidad fina, motricidad gruesa, equilibrio, atención, entre otros). Recordemos que anteriormente la mejor educación se daba desde casa, subiendo a un árbol o lanzando una pelota, ya que el verbo aprender, como el verbo amar, no se pueden conjugar en imperativo, sólo aprende el que quiere y esto no se realiza de una forma obligada.

Por eso es tan compleja la tarea de ser padres o trabajar en educación: porque no se trata sólo de transmitir con rigor el conocimiento, sino de despertar el deseo de saber, y en muchas ocasiones hasta improvisar con los mismos niños para lograr una conexión con lo que se quiere que aprenda, y por qué no hacerlo desde un gimnasio adecuado para él, en lugar de un pupitre y tablero desde su primer año. No se trata de estar en constante calificación de los niños desde pequeños, se puede evaluar su aprendizaje sin el rótulo (Excelente, Sobresaliente e Insuficiente), la evaluación, más que un fenómeno técnico (que lo es) es un fenómeno ético. A unos les beneficia y a otros les perjudica, sirve a unos valores y destruye otros. La obsesión de los padres por los resultados hace que se considere más importante aprobar, que aprender desde pequeños. Y, para aprobar, puede servir cualquier medio, hasta el menos legal o ético.


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